aplazamiento de actividades

¿Porqué aplazamos las cosas?

Muchas veces aplazamos las cosas que necesitamos hacer, pero que no queremos afrontar y entre las conductas elusivas y las racionalizaciones que acompañan cabe citar las siguientes:

Cuando decimos “Ya lo haré Mañana” seguramente intentamos convencernos que el trabajo es “Pan Comido”

Pero, en realidad, ese “mañana”  no es el día siguiente, sino un punto indeterminado del futuro. Como los letreros de ciertos establecimientos donde se dice “hoy no fío, mañana si” La promesa de actuar mañana nunca se caba de cumplir. Actuar hoy puede suponer mas preocupaciones y mas oportunidades para mañana.

Una variación del tema “ya lo haré mañana” es hacer que la acción futura dependa de un problema actual, como por ejemplo: “Empezaré a hacer ejercicio solo cuando haya perdido un poco de peso y me sienta con mas confianza” . En este caso, nos distraeremos con estas actividades – perder peso y estar en forma – que también podemos emprender a medias o simplemente abandonar, nos impide afrontar nuestro verdadero problema: el miedo al rechazo y el consiguiente autodesprecio “me da pena ir a GYM ”.

Unas tareas antes insignificantes de repente pasan a ser de gran importancia y desplazan la tarea desagradable a un segundo plano, por ejemplo: “Tengo que hacer limpieza a fondo, pero no puedo empezar a organizar todos esos papeles con la casa hecha un desastre”. Realmente es necesario ¿hacer una limpieza profunda en la casa? Estamos continuamente atentos a cualquier razón o motivo mínimamente creíble para resistirnos a empezar una tarea o para dejarla, otros ejemplos de tareas insignificantes que desplazan a esa tarea desagradadable, son: “Te acuerdas que tienes que hacer una llamada, tomar una café, hacer la lista de compras, etc.” Si nos obligamos a retomar la tarea, te sorprenderías con la rapidez que volveríamos a recuperar el impulso perdido.

Crear la ilusión de estar abordando la tarea, es decir, que todas las labores que estamos realizando parecen ser un precursor de la tarea misma, por ejemplo: ordenar la habitación y la mesa de trabajo antes de sentarnos a redactar un trabajo.  Sin embargo, una vez realizado el trabajo preparatorio – un cierto ordenado que aclara la mente – consideramos que, de momento, ya hemos hecho lo suficiente; y evitamos redactar el trabajo, o por lo menos empezarlo, pero nos convencemos de que “ya hemos dado el primer paso” y de que podemos dirigir nuestra atención a algo mas agradable.

Las ilusiones pueden ser reconfortantes, pero no hacen el trabajo por nosotras.

Esperar sentirnos motivadas antes de empezar con una tarea, porque nos convencemos de que no podemos realizar una tarea difícil si estamos desactivadas o no estamos de humor. Esto como lo señala David D. Burns, autor del libro “Feeling Good, the new mood therapy”

“- primero no viene la motivación, sino la acción productiva. Debemos dar el primer paso empezando a trabajar tanto si queremos como si no. En cuanto empezamos a lograr algo, esto nos impulsará a trabajar aun mas.”

¡No aplaces más la cosas, como puedes ver son solo excusas! Recuerda que las cosas que vamos aplazando nos roban energía contínuamente.

En otro artículo te cuento las 4 formas en las que puedes ganar energía y disposición. ¡Leelo aquí!

Te invito a varias cosas:

  1. Escoge algo que has estado aplazando y te pongas a la acción.
  2. Empieza a poner en práctica lo que te he planteado en mis artículos.
  3. comparte tu experiencia en mis redes sociales.

¡Vamos a tomar acción!

¡Para ti con amor!

-Alejandra Suarez –

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